Historia del Instituto Sagrado Corazón de Jesús de las Hermanas Esclavas

Una historia que comenzó en 1839

La historia del actual Colegio Sagrado Corazón de Jesús de las Hermanas Esclavas, ubicado en San Miguel de Tucumán, se remonta a 1839, cuando María Loreto Valladares y su hermana Eustaquia decidieron fundar un espacio destinado a los ejercicios espirituales y a la instrucción de niñas, especialmente de familias de los barrios cercanos.

Para llevar adelante esta iniciativa adquirieron una antigua casa que había pertenecido al general Gregorio Aráoz de La Madrid. Aquel establecimiento sería conocido durante muchos años como Casa de Jesús, convirtiéndose en un importante espacio de formación religiosa y educativa en Tucumán.

Con el paso de los años, el lugar atravesó distintas etapas. Luego de la muerte de María Loreto Valladares, la comunidad religiosa que allí funcionaba entró en un período de dificultades y decadencia. En este contexto, hacia fines del siglo XIX, se promovió la incorporación de las Hermanas Esclavas del Corazón de Jesús, congregación fundada en Córdoba en 1872, cuyos objetivos estaban estrechamente vinculados con la educación y los ejercicios espirituales. Las Hermanas Esclavas llegaron el 15 de noviembre de 1889 a Tucumán, dando un nuevo impulso a la obra educativa y religiosa que se había iniciado décadas atrás.

Fachada de la antigua Casa de Jesús - 1901
Interior Casa de Jesús

La construcción del templo

A comienzos del siglo XX, el crecimiento de la institución hizo necesaria la construcción de un nuevo templo. Gracias al aporte de benefactores, donaciones particulares y el acompañamiento de distintas personas e instituciones, se fueron reuniendo los recursos necesarios para concretar el proyecto.

En 1911 se colocó la piedra fundamental, mientras que en 1915 comenzaron los trabajos de construcción de la nueva capilla. La obra fue concebida como parte fundamental del proyecto educativo y espiritual de la Congregación.

Con el tiempo se fueron completando distintos espacios del Colegio y del templo, incluyendo patios, galerías y dependencias destinadas a la comunidad religiosa y educativa.

Un edificio de gran valor arquitectónico

El templo se levanta sobre el antiguo solar de la Casa de Jesús y constituye uno de los elementos arquitectónicos más destacados del conjunto.

Su fachada presenta un marcado estilo neogótico, caracterizado por la verticalidad, la torre central, arcos, pináculos, ornamentaciones y diferentes elementos inspirados en la arquitectura europea. Sin embargo, el interior evidencia un interesante eclecticismo, en el que conviven influencias góticas, románicas, italianizantes y barrocas.

La planta responde a un esquema tradicional de cruz latina, con una nave longitudinal, crucero y ábside poligonal. La combinación de estilos, ornamentaciones y materiales le otorga al templo una identidad particular dentro del patrimonio arquitectónico tucumano.

Los vitrales: una de sus mayores riquezas

Uno de los elementos artísticos más destacados del templo son sus vitrales, especialmente los que se encuentran en el acceso y en distintos sectores de la capilla.

En la entrada principal se encuentran grandes vitrales que representan al Sagrado Corazón de Jesús y a Santa Margarita María Alacoque, figuras centrales para la espiritualidad de la Congregación. Estas obras fueron adquiridas gracias a la generosidad de Guillermina Leston de Guzmán.

Las vidrieras combinan figuras religiosas, arquitectura ornamental y paisajes, formando verdaderas composiciones pictóricas realizadas sobre vidrio. Algunas llevan las iniciales “I.G.” y la inscripción “Innsbruck”, vinculada posiblemente con su procedencia.

Por su calidad artística, estos vitrales constituyen uno de los conjuntos más valiosos de su género encontrados en la provincia de Tucumán.

Las pinturas de Arístene Papi

La riqueza artística del templo continúa en sus muros, donde se encuentran importantes pinturas decorativas y figurativas.

Las principales composiciones fueron realizadas en 1925 por Arístene Papi, pintor y decorador italiano de origen abruzzese que desarrolló una importante trayectoria artística en el norte argentino.

Entre sus obras dentro del templo se destacan dos grandes escenas ubicadas en los muros laterales del presbiterio: La Última Cena y La Anunciación a María.

Estas pinturas fueron concebidas como parte de la decoración del altar mayor y se integran con un conjunto arquitectónico compuesto por mármoles, ónix, columnas, capiteles y elementos de inspiración neogótica.

También se destacan las imágenes del Sagrado Corazón de Jesús, la Inmaculada Concepción y San Miguel Arcángel, que completan el conjunto artístico y religioso del templo.

Un patrimonio que permanece vivo

La historia del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de las Hermanas Esclavas es, por lo tanto, mucho más que la historia de un edificio. Es la historia de una obra educativa y espiritual que comenzó en 1839, atravesó generaciones y se fue transformando hasta convertirse en la institución que conocemos hoy.

Su templo, sus vitrales, sus pinturas y su arquitectura forman parte del patrimonio histórico, religioso, artístico y cultural de Tucumán, pero sobre todo constituyen el testimonio material de una misión que continúa vigente: educar, acompañar y formar generaciones desde los valores del Sagrado Corazón de Jesús.

Tucumán, tierra del MILAGRO

Alberdi 599 – San Miguel de Tucumán – Tucumán

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